Voy a 300 kilómetros por hora, necesito que alguien me pare. Siento un gran alivio y una gran suerte dejando muchas cosas atrás, en manos del pasado que todo lo engulle, que todo lo transforma porque sé que, a partir de ahora, mi vida, que no era del todo mía pues casi me estaba abandonando, va a cambiar porque así lo quiero y porque los factores se me antojan favorables. Es posible que, en la mayoría de los casos, uno elija cómo se siente y/o en qué grado le afectan las cosas pero es que ya no me quedan fuerzas para mantenerme en estado puro. Tal vez las emociones sean controlables pero los sentimientos no y esto me esta empezando a venir grande, y esta empezando a penetrar en lo más profundo de los míos.

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